A veces los pensamientos aparentemente más simples resultan ser los más poderosos a la hora de hacernos cambiar de perspectiva. Un ejemplo: "saber bien cómo hacer una cosa" y "hacer una cosa bien" no son lo mismo. Confundir o mezclar ambas afirmaciones es una tentación de la que hay que liberarse a pesar de las presiones sociales. En la mayor parte de los contextos sociales es el resultado de una actividad lo que se valora, de tal modo que un final exitoso o estéticamente atractivo implica inmediatamente la asunción de maestría por parte del que lo ha ejecutado. Esto, si no fuera porque es rotundamente falso, no resultaría negativo ni para el que realiza la actividad, ni para el resultado, ni siquiera para el que lo valora. Si le damos la vuelta al argumento podemos ver claramente por dónde hace aguas. ¿Qué pasa cuando hacemos la misma actividad y el resultado no es el esperado?, ¿debemos aceptar entonces que no sabemos o que sabemos menos que antes?. Atender a los resultados visibles para evaluar un conocimiento nos obliga a cambiar tan rápido de opinión como cambien los propios resultados. Para que esto no suceda podemos imponer un número de repeticiones tras el que podamos afirmar con más tranquilidad que el aprendizaje está asentado. Pero ¿cuál es este número?, ¿diez repeticiones, cien , mil? y además después de esta prueba si obtenemos un resultado desfavorable ¿cuántas repeticiones con malos resultados debemos obtener para poder afirmar que alguien ha dejado de saber hacer algo, que lo ha olvidado o que lo ha desaprendido?.
El número de variables que intervienen en una actividad es muy elevado, lo que hace que adjudicar el resultado de la misma al conocimiento del que la ejecuta resulte una afirmación errónea. Parece que, cuando se utilizan estos criterios, el peor de los escenarios es aquel en el que el ejecutor de la acción y el que la evalúa son la misma persona.
Como clínico colaborador docente (o algo así), al inicio de las prácticas de los alumnos de enfermería en la UCI, convoco una reunión en la que intento contarles algunos detalles sobre funcionamiento de la unidad y trasmitirles algunas ideas para que desarrollen las prácticas con algo de tranquilidad. Curiosamente, de todas las ideas que tratamos en las reuniones, la que más impacto ha tenido ha sido esta. Liberarse de esta forma tan injusta y tan frecuente de juzgar (y de juzgarse ) resulta muy liberador. Curioso...
