Al final, o mejor, en resumen, esta minuciosa descripción de las "cosas que no se deben hacer" permite que el recorrido que lleva a descubrir algo o a ampliar sus límites conocidos sea prácticamente un clon del camino que ya han recorrido otros investigadores. Los estudios pulcramente diseñados y metodológicamente intachables consiguen aislar una porción del mundo, meter la realidad en un tubo de ensayo y observarla con cuidado modificando con extrema precaución cada variable. Los datos obtenidos son maravillosos para incluirlos en una tabla de excell, pero no se dejan manipular y difícilmente se pueden trasladar al mundo real sin llenar esta transferencia de condicionantes. Los estudios con fármacos son un buen ejemplo; conseguimos una muestra de señores de 1.70 m de altura, sin antecedentes patológicos y residentes en Burgos y les administramos exactamente a las 8 de la mañana 5 mg del fármaco A. Les damos lo mismo de comer y les permitimos un ejercicio cama-sillón durante 24 h. Extraemos sangre cada cinco minutos y además evaluamos parámetros relacionados con la seguridad y la eficacia. Una vez que el fármaco se comercializa las personas que lo toman ya no miden 1.70 m, posiblemente tengan una o varias enfermedades y con completa seguridad, en su mayoría , no residirán en Burgos. Las autoridades reguladoras exigen a los laboratorios estudios post-autorización que aseguren que los datos obtenidos en la fase previa a la salida al mercado se corresponden con los datos de la población "real", y esto no siempre sucede. Me acabaré convenciendo de que el trabajo que quiero hacer exige un verdadero cambio de marco conceptual.